miércoles, 19 de agosto de 2015

Investigación Cualitativa 003

Pontificia Universidad Javeriana
Investigación Cualitativa
Michael Clopatofsky Castañeda

Otra semana que implica un  reto más  de escribir estas 1200 palabras, que según nuestro profesor mejoraría nuestra forma de escribir y redactar, tal como cualquier músculo de nuestro cuerpo que a medida que lo  ejercitamos se va desarrollando poco a poco hasta ser más fuerte de lo que imaginamos, pues hasta el momento solo llevamos dos ejercicios y siendo muy honesto fueron más complicados de lo que me esperaba.
Como acostumbro , llegué puntualmente a clase , esperando que no estuvieran leyendo mi escrito, pues realmente esta situación me produce bastante ansiedad e intranquilidad al experimentar que no sean claras las ideas que quiero plasmar y que estén evaluando mi desempeño en esta actividad tanto mis compañeros como mi profesor.
Claramente cuando uno piensa en todas estas situaciones permanentemente la vida le demuestra el poder de la mente y la palabra, y es así como conte con la fortuna que la clase inició con la lectura de mi escrito.
El profesor delegó a Simón para que leyera mi ejercicio (me tranquilece un poco al pensar que mi amigo era el encargado de esta labor), pero desafortunadamente por alguna extraña razón, Simón se trabó mucho mientras leía y para mí era un poco confuso comprender cual era la razón que interrumpía con su fluidez. El profesor inmediatamente hizo que Simón suspendiera la lectura para hacerme caer en cuenta de algunos errores ortográficos y de redacción como las denominadas calaveras (espacios que contienen signos de puntuación) e hizo énfasis principalmente en el fondo de mi blog, pues los colores escogidos dificultaban y hacían mucho más densa la lectura.
Así me di cuenta que, cuando se empieza a elaborar el escrito, se tiene la claridad mental y la armonía necesaria para plasmar en un papel las ideas que se tienen, se vuelve un poco más denso al hacer la redacción pero se implementan los acordes necesarios para que todo fluya en un conjunto armónico. Siguiendo con el ejercicio, continuamos leyendo mi escrito, y en cierto modo haciendo una autoevaluación, dándome cuenta de las falencias que debo corregir para seguir ejercitando la buena práctica de leer y escribir.
Cuando finalmente pensé que había acabado la tortura que implicaba leer mi escrito y después de haber superado la vergüenza ante mis compañeros, el profesor decidió que yo era el indicado para leer el siguiente ejercicio. Y en ese momento, todo se complicó muchísimo más. Por alguna extraña razón, desde que tengo memoria, nunca me ha gustado leer en público (y ésta es una situación tan común como los gustos  de cada persona, algunas le temen a hablar en público, otros a socializar con la gente) y a mí, simplemente no me gusta leer en público. Los nervios me dominan, se me cruzan las palabras, el fondo se sobrepone y todo se vuelve un caos. Afortunada o desafortunadamente, el profesor se dió cuenta de esta situación pensando que era una cuestión de acercamiento del texto o problemas del fondo y él en su deseo de colaborar,  trató de mejorar las condiciones , corrigiendo los posibles defectos. Así inicié una segunda sesión de lectura. Pero lo que él nunca contempló fue el trancón mental que sufro cuando estoy frente a situaciones similares.  Así, al ver que no progresaba en mi nuevo intento, decidió otorgarle el turno a una compañera y poder continuar  con la fluidez de la clase. Y en ese momento experimenté una mezcla de emociones entre tranquilidad por haber terminado y pena por no haber culminado la lectura.
Pero al momento de escuchar los escritos de mis compañeros, es imposible evitar la comparación frente a la elaboración del ejercicio personal.
Siguiendo con la clase, el profesor comenzó a hablar de terminologías como Cacofonía, que es el sonido repetitivo de una misma palabra o sílaba que hace perder la fluidez del texto. (Espero que el término traído a colación no haya sido por mi texto). También el docente nos dió unos tips y herramientas para mejorar la redacción de nuestros ejercicios, como la forma adecuada de revisar las repeticiones de términos a taves de Ctrl+F que nos permite hacer el conteo de las palabras o sílabas repetidas.
En ese momento iniciamos la revisión de las preguntas sobre las lecturas planteadas .Con tanta presión de la elaboración del escrito de 1.200 palabras, la creación del Blog y el uso de Twitter, de alguna manera yo había entendido que eran 2 preguntas por todas las lecturas (claramente no era mi día) así que en un arranque de sensatez, abrí mi computador portátil, envié las preguntas que tenía, pues era mejor enviar el 50% de algo que el 100% de nada.
En ese momento el profesor Sebastián, reunió todas las preguntas, haciendo un banco general para la próxima actividad, la cual consistía en una especie de concurso en el cual el que primero respondiera se hacía acreedor a un premio y fué así como se dió inicio a esta etapa. Se procedió a contestar la primera pregunta para entender un poco la dinámica del juego. En ese momento el expresó que si tuviera algún tipo de premio, como dulces, los entregaría al ganador. Y fue asi, como en otro arranque de lucidez le comenté que era comerciante de dulces, de esta manera por cada pregunta bien contestada vendí un dulce, lo cual fué muy fructífero para mi negocio.
Al final , como en la vida todo tiende a mejorar. La Clase culminó con la elaboración de un mapa conceptual sobre todas las lecturas, que se va a ir desarrollando clase a clase y según el profesor va a convertirse en una especie de copia que vamos a poder utilizar el día del parcial.


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